19 de diciembre de 2016

Naturaleza hostil (II)

Niña, también me inspiras.
Tú, que mezclas el beat con las merinas en una carnicería de sentimientos que no has tenido arrestos de experimentar, te despersonificas para devenir carnaza de telebasura y anclarte en eterna aspirante a portada sin registros ni variedad, blanca, reluciente y rota. Y vacía.
Falsa hasta en los lamentos que te retuercen el cuerpo, vendes tus espinas y lo llamas amor cuando juegas a rapaz sin ser más que una gallina vestida con la piel de una loba muerta por traición.
Y ni siquiera la mataste tú.

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