11 de diciembre de 2016

Naturaleza hostil (I)

De charla corta y siempre alrededor de tu ombligo, te presentas como escritora a la deriva ensimismada por unos devaneos absurdos que no te dan de comer. Si abrieras la mente como la boca, otro gallo te cantaría, princesa. Ridícula belleza esa que te habita el cuerpo contrahecho, tallado al contraluz en papel de fumar, anhelante de besos que te deshagan en halagos y alimenten tu vanidad. Mientras, ensayas miradas en el espejo de los orgasmos tallados a mano junto a las palabras que no dirás.

La fragilidad de tu impostura me abruma, coleccionista de clavos por sacar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu maullido.