19 de diciembre de 2016

Naturaleza hostil (II)

Niña, también me inspiras.
Tú, que mezclas el beat con las merinas en una carnicería de sentimientos que no has tenido arrestos de experimentar, te despersonificas para devenir carnaza de telebasura y anclarte en eterna aspirante a portada sin registros ni variedad, blanca, reluciente y rota. Y vacía.
Falsa hasta en los lamentos que te retuercen el cuerpo, vendes tus espinas y lo llamas amor cuando juegas a rapaz sin ser más que una gallina vestida con la piel de una loba muerta por traición.
Y ni siquiera la mataste tú.

11 de diciembre de 2016

Naturaleza hostil (I)

De charla corta y siempre alrededor de tu ombligo, te presentas como escritora a la deriva ensimismada por unos devaneos absurdos que no te dan de comer. Si abrieras la mente como la boca, otro gallo te cantaría, princesa. Ridícula belleza esa que te habita el cuerpo contrahecho, tallado al contraluz en papel de fumar, anhelante de besos que te deshagan en halagos y alimenten tu vanidad. Mientras, ensayas miradas en el espejo de los orgasmos tallados a mano junto a las palabras que no dirás.

La fragilidad de tu impostura me abruma, coleccionista de clavos por sacar.